contra mis pies diminutos,
frente a mi vista inundada
de esta inmensidad líquida
desenredando los nudos del corazón
que marca los caminos que sí,
los que no
y los del ¿por qué no?
Rompe el mar en turquesa
contra los corales fósiles,
en mi piel marcada por el color del descanso
que hoy y cada seis meses
forma arrecifes blancos a partir de todo dolor
para ver renacer otra cosa, nueva.
El calor de sol me transforma,
el frío de lo mojado me despierta.
Tres colores acá y en el horizonte
cambian las horas de mi reloj;
las agujas en deshora
me marcan pausado,
me marcan turquesa.

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