Mi alma trasluce cuando miro fijo.
Si cierro los ojos
se oculta tras mi piel
marcada de colores y rosas
(muchas rosas)
profundamente pinchadas
en un lienzo tan claro como oscuro.
Sangran negro,
sangran colores,
sangran.
Quisiera desarmarme
para volverme a armar,
mover distinto las piezas.
Desarticular mis nervios
hasta volverlos trizas.
Escuchar cómo se parten
y ver esos trozos crujientes
esparcidos por el suelo
como cristales de lo que fue,
añicos de lo que no será.
Quisiera pisarlos sin importar
que mi cuerpo sangre.
Sentir el instante en que desaparecen,
creerlos ajenos.
Hilar una red recia
con partes de lo que fui
y lo que quiero ser
en un mundo que nos expulsa
a todo desconsuelo.
Quisiera patear mis recelos
en el fondo de una caja
con el dibujo de una Luna
repleta de sonidos floridos
y paisajes musicales.
Meter notas invisibles
en una botella de vidrio grueso,
esperar a que se quiebre
expulsando las líneas de mi sistema.
Me pierdo buscando,
buscándome.
* Cuarta versión de un poema escrito en julio del 2022.

❤️❤️❤️
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